El humorista Jimmy Kimmel, el opositor más temible al plan de salud republicano

No faltan opositores para el proyecto del actual gobierno: demócratas, médicos, asociaciones de enfermos y jubilados, compañías de seguros, gobernadores e incluso algunos legisladores oficialistas.

Jimmy Kimmel es uno de los conductores de tv más conocidos de Estados Unidos. (Foto: Reuters)
Jimmy Kimmel es uno de los conductores de tv más conocidos de Estados Unidos. (Foto: Reuters)

Olvídese de los demócratas. Los congresistas republicanos han encontrado un temible nuevo oponente en su intento de derogar el Obamacare: uno de los conductores de televisión más conocidos de Estados Unidos, Jimmy Kimmel, cuyo hijo debió ser operado al nacer por un problema en el corazón.

Apenas tres horas después del nacimiento de su segundo hijo, Billy, en abril, los médicos le advirtieron a Kimmel que el recién nacido debía ser operado de urgencia por una malformación cardíaca.

Una intervención extremadamente costosa y cubierta por su seguro.

Al borde de las lágrimas, el humorista contó en su programa nocturno diario el calvario de esas horribles horas de espera en el hospital de niños de Los Ángeles.

Desde entonces, el humorista se ha convertido en un verdadero militante del Obamacare.

Como un hombre rico, podría haber pagado lo que fuera por curar a su niño. Pero el incidente abrió sus ojos sobre la importancia de las protecciones previstas en la ley impulsada por Barack Obama para los más humildes.

Así fue que trazó una línea roja para cualquier reforma potencial de la cobertura de salud: ¿el futuro sistema permitirá que los padres menos pudientes puedan curar a su hijo frente a un problema similar? La “prueba Jimmy Kimmel” había nacido.

Este es el criterio usado para evaluar el plan republicano que espera reemplazar parcialmente la ley de salud de Obama, actualmente en discusión en el Congreso. Y según Jimmy Kimmel, los republicanos no han pasado la prueba.

No faltan opositores para el proyecto del actual gobierno: demócratas, médicos, asociaciones de enfermos y jubilados, compañías de seguros, gobernadores e incluso algunos legisladores oficialistas.

Pero ninguno de ellos tiene la popularidad ni la fuerza de una estrella de televisión vista cada noche por dos millones de espectadores, cuyos monólogos son compartidos masivamente en Facebook y repetidos en los canales de noticias como parte integral del debate.

Cobertura mediática
Esta semana, Jimmy Kimmel acusó públicamente a un senador republicano coautor del proyecto de reforma de traicionar su palabra, provocando un torrente de reacciones.

Bill Cassidy, senador de Luisiana, prometió en mayo que nunca apoyaría una ley que limite los importes de reembolsos por paciente, un derecho adquirido gracias al Obamacare que resulta crucial en el caso de las operaciones en recién nacidos, que pueden costar varios cientos de miles de dólares.

Pero la ley en discusión abriría el camino para poner en duda esta protección. “Me mintió a los ojos”, dijo Kimmel el martes refiriéndose al legislador.

Desde entonces, es casi como si el presentador se hubiera convertido en líder de la oposición. Desde los congresistas hasta el vicepresidente, la pregunta que inevitablemente reciben ahora en una entrevista es: ¿y la prueba Kimmel?

“Lamento que no lo entienda”, respondió el senador Cassidy, entrevistado en CNN.

“Ah, está bien, ¿no entiendo porque sólo soy un presentador de televisión?”, retrucó Kimmel el miércoles, consagrando una nueva parte de su programa al tema. “Esta es la peor propuesta de reforma de salud que existe”, aseguró.

El vicepresidente Mike Pence fue interrogado sobre la prueba Kimmel, así como la portavoz de la Casa Blanca y otros senadores. Uno de ellos, Lindsey Graham, acusó al animador de haberse “tragado” elementos del discurso demócrata.

Fox News, la cadena favorita de los conservadores y de Donald Trump, también se involucró. Brian Kilmeade, uno de los conductores del programa matinal “Fox & Friends”, insinuó que Kimmel tenía segundas intenciones políticas.

“Mi hijo tuvo una cirugía a corazón abierto y tuvo que someterse a dos más. Así es como me di cuenta de que había niños sin seguro en la misma situación”, aclaró el humorista. “Toda esta historia no me beneficia en nada, Brian, especie de pobre tipo”.

La votación sobre el proyecto de ley republicano está programada para la próxima semana en el Senado.

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