Las fábricas secretas donde los iPhones son destruidos, y renacen

Apple dice haber reunido en el 2014 más de 40,000 toneladas de desechos electrónicos de los dispositivos reciclados, incluyendo acero suficiente para construir 160 kilómetros de vías de ferrocarril.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

(Bloomberg) En una fábrica especializada con seguridad las 24 horas en un lugar no revelado de Hong Kong, los iPhones son cuidadosa y meticulosamente destruidos.

La planta es una entre un puñado distribuido en todo el mundo, elegida por Apple Inc. para triturar y reciclar sus icónicos teléfonos. Y así como las compañías que manufacturan los aparatos están sujetas a estándares y secreto estrictos, lo mismo se aplica en sentido contrario para desensamblarlos, al punto de pesar los fragmentos para asegurarse de que nada se pierda.

Apple ha vendido más de 570 millones de iPhones desde esa mañana de enero hace nueve años cuando Steve Jobs entró al escenario en San Francisco para “reinventar el teléfono”.

Ni siquiera Apple sabe cuántos de esos aparatos están todavía en circulación, en manos de su segundo, tercero o cuarto dueño, u olvidados en algún armario. Pero la compañía quiere asegurarse de que la menor cantidad posible termine en rellenos sanitarios.

Esa es la tarea de la planta ubicada en un parque industrial del distrito Yuen Long de Hong Kong, que pertenece a Li Tong Group, un contratista de Apple. Allí es donde los iPhones, iPad e iMac van a morir.

Si bien marcas globales como HP, Huawei, Amazon y Microsoft tienen también protocolos detallados para reciclar sus productos, las pautas de Apple son las más rígidas y exactas, según personas que participan de los procedimientos, las cuales no quisieron identificarse porque no están autorizadas a hablar sobre clientes.

“Creo que la gente espera eso de nosotros, creo que nuestros clientes nos valoran en alto grado. Es difícil porque estas son piezas del producto increíblemente complejas”, afirmó Lisa Jackson, que encabeza la sección de asuntos ambientales de Apple, por teléfono desde la sede de Cupertino de la compañía.

Ni Apple ni Li Tong permitieron el acceso a la planta de Hong Kong, tampoco dijeron cuántas unidades esta recicla ni describieron de modo específico el proceso de desensamblado.

Recibir y destruir
En el negocio de reciclado de la electrónica, la referencia es tratar de reunir y reciclar 70%, por peso, de los dispositivos producidos siete años antes. Jackson dice que Apple excede esa cifra, alcanzando en general un 85%, incluido el reciclado de algunos productos que no son de Apple llevados por los clientes.

Eso significa que este año tendrá que recibir y destruir el equivalente de más de nueve millones de iPhones modelo 3GS del 2009, venidos de todo el mundo. Como las ventas de iPhones han trepado a 155 millones de unidades en el último año fiscal, triturar los productos de Apple es un negocio de crecimiento.

Li Tong, una empresa de capital cerrado que también recicla equipos de otros fabricantes, tiene tres establecimientos en Hong Kong y una docena más en distintas partes del mundo. La firma espera que su capacidad global suba más de 20% este año, incluidas nuevas instalaciones en San Francisco.

Apple dice haber reunido en el 2014 más de 40,000 toneladas de desechos electrónicos de los dispositivos reciclados, incluyendo acero suficiente para construir 160 kilómetros de vías de ferrocarril.

Brightstar Corp., con sede en Miami, Florida, TES-AMM de Singapore, Li Tong de Hong-Kong y Foxconn Technology Group, el más famoso fabricante de iPhones, forman parte de una red global de recicladores que acordaron más de 50 reglas, las cuales van de la seguridad a los seguros y las auditorías, para la destrucción de los teléfonos.

Vales de regalo
El proceso comienza en cientos de tiendas de Apple de todo el globo, u online, donde la compañía ofrece vales de regalo para convencer a los dueños de iPhones de que vendan sus aparatos.

Después de una rápida prueba, el reciclador ya sea compra el teléfono o se ofrece a recibirlo gratis. En Estados Unidos, los pagos por teléfonos que funcionan varían desde US$ 100 por el iPhone 4, que es el de menor capacidad, a US$ 350 por el iPhone 6 Plus, el mayor. Luego, pruebas más rigurosas muestran si el aparato puede revenderse o debe ser desechado.

Apple paga por el servicio y es dueña de cada gramo, desde el teléfono usado al comienzo hasta la pila de polvo al final, dijo Linda Li, directora de estrategia en Li Tong.

El proceso consiste en cerca de diez pasos y es controlado, medido y acotado a través de salas selladas al vacío destinadas a captar 100% de las sustancias químicas y gases liberados durante el procedimiento, agregó.

Y una vez reducido a fragmentos, ¿qué pasa con su iPhone? Los desechos peligrosos son almacenados en instalaciones con licencia para ello y los socios de reciclado pueden cobrar una comisión por los otros materiales extraídos, como oro y cobre.

El resto se reencarna en marcos para ventanas y muebles de aluminio o ladrillos de vidrio.

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