América Latina se encamina a cerrar su peor año desde 2002

Ni siquiera la crisis financiera global golpeó tan fuerte a nuestra región. La fortaleza de China, que en ese entonces crecía más de 10%, amortizó el golpe de la Gran Recesión.

La crisis financiera global que estalló en 2008 sacudió a las economías mundiales, incluyendo a América Latina. Pese a que la mayor parte del vecindario acusó el golpe, el fuerte impulso inyectado por la demanda china y una posición fiscal más sólida que permitió aplicar políticas contracíclicas, ayudaron a atenuar el choque.

Hoy, mientras el mundo avanza en una modesta recuperación, el derrumbe de los commodities sorprendió a Latinoamérica sin margen para más políticas expansivas. El fin del superciclo de las materias primas se está sintiendo fuerte y la región se encamina ahora a cerrar 2015 con su peor desempeño desde 2002, cuando el estallido de la burbuja tecnológica sacudió a la economía mundial.

Según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), las principales economías de la región se contrajeron 0,7% en promedio (simple) en 2002, lo mismo que caerían este año, según cálculos de Barclays, la entidad financiera que está más pesimista respecto de Sudamérica. Pero no es la única. Goldman Sachs está anticipando un descenso de 0.3%, mientras que JPMorgan Chase ve un desempeño casi plano, con una baja de 0.01%.

Estas cifras están por debajo del anémico crecimiento de 0.24% que anotaron las economías del barrio en 2009, el peor año de la última crisis. El FMI, como suele ocurrir, es el más optimista y el único que prevé un desempeño mejor que el de 2009.

Medido en términos bianuales, en tanto, el panorama es incluso menos alentador. Porque si bien la caída fue más profunda en 2002, el rebote al año siguiente fue mejor de lo que se avisora ahora el 2016.

*Países andinos no caen
Según Goldman Sachs, los países andinos ya aplicaron los reequilibrios necesarios para enfrentar el cambio en el panorama externo. “Sin embargo, es probable que por una serie de razones domésticas y externas, el crecimiento del PBI real se mantenga modesto y que las monedas regionales estén bajo una presión moderada durante todo 2016 para facilitar una consolidación de la cuenta corriente”.

Este grupo sufrió con la crisis financiera global en 2009, pero su recuperación fue sólida por su alta dependencia de las materias primas. La resiliencia de China impulsó el crecimiento en esta parte de la región. Esa no será la misma historia que se cuente este año y el próximo.

Colombia sería el que más va a crecer entre los países andinos, pero lejos de las cifras superiores a 4% de los últimos cinco años (con un máximo de 6,6% en 2011). La expansión será inferior a 3% este año y el próximo. Capital Economics espera que la economía colombiana se desacelere con fuerza el próximo año, a medida que sigue ajustándose a un nuevo escenario de bajos precios del petróleo.

En la crisis de 2009, pese a que la economía se desaceleró a 1.7%, rebotó con fuerza a 4% el año siguiente.

El crecimiento de Perú también rondaría un 3% este año y el próximo. Tras una expansión de 9.1% en 2008, el país andino sufrió una brusca desaceleración en 2009, en pleno apogeo de la crisis financiera global, a un magro 1%. Sin embargo, la recuperación fue rápida, y la nación repuntó un 8.5% el año siguiente. Esta vez, el ciclo bajista será mucho más prolongado.

Chile, en tanto, mostraría una expansión cercana a 2% ese año. Capital Economics es el más optimista, ya que espera que el crecimiento rebote a 3% el próximo año, pero el resto de los analistas apuesta más bien a entre 2.1% y 2.2%. Nuestro país sufrió una contracción de 1% en 2009, que fue seguida por un crecimiento de 5.7%.

VENEZUELA SUMIDA EN LA RECESIÓN
“La crisis económica de Venezuela no tiene fin a la vista”, dice Capital Economics. La economía será la de peor desempeño de toda la región, con un PIB que podría caer hasta 10% este año. Y la recesión se prolongaría hasta 2016. Capital Economics tampoco descarta un default soberano sobre la deuda en moneda extranjera en los próximos años.

Uno de los principales problemas que enfrentan los analistas es que el gobierno de Nicolás Maduro ha bloqueado la publicación de casi todos los datos, lo que no permite hacer estimaciones certeras sobre el comportamiento de la economía. Los cálculos de inflación, por ejemplo, se extienden desde un 100% hasta un 200% para este año.

Lo que sí es conocido es que el petróleo representa cerca de un 95% de las exportaciones del país. Según cálculos de Capital Economics, el desplome del precio del crudo en los últimos 18 meses ha provocado una pérdida de ingresos por exportaciones equivalentes a un 20% del PIB.

Otro de los desafíos del país es enfrentar la escasez creciente de productos básicos. Ya que el gobierno ahorró poco cuando el precio del petróleo estaba alto, y la nación tiene pocas opciones de financiamiento externo, el ajuste de la balanza de pagos se ha producido a través de una contracción de las importaciones.

El ajuste está recién empezando en Venezuela, afirma por su parte Goldman Sachs. “El efecto corrosivo de políticas intervencionistas no amigables con la inversión y regímenes de tipo de cambio inflexibles agravaron una serie de desequilibrios domésticos y externos”, asegura.

“Dado el severo deterioro de los fundamentos macroeconómicos y la magnitud de los desequilibrios, hay un riesgo creciente de que un ajuste macro gradual, controlado y suave ya no sea factible en Venezuela”, plantea.

Brasil en depresión
La crisis de 2009 fue benigna para la mayor economía de Latinoamérica: ese año se contrajo 0.2%, para luego recuperarse y avanzar 7.6% el año siguiente.

Ahora, en cambio, Brasil está en medio de su peor recesión desde los años ’30. En un informe de la semana pasada, Goldman Sachs describió el panorama que vive el país como una “depresión”. Standard & Poor’s le quitó el grado de calificación; Fitch y Moody’s podrían seguirle.

Brasil comenzó su ajuste a fines de 2014, pero el ciclo bajista y la realineación cambiaria se aceleró bruscamente durante 2015, plantea Goldman Sachs. “Dada la falta de progreso tangible en las agendas críticas de consolidación fiscal y control de inflación esperamos que la economía se ajuste aún más en 2016 (con un segundo año de caída en el PIB real), un proceso que podría extenderse hacia 2017”, dice el banco.

El inicio del juicio político a la presidenta Dilma Rousseff amenaza con paralizar las iniciativas de ajuste de gastos del gobierno. El país registrará un déficit fiscal este año y el próximo, el desempleo escaló a un 8,9% en noviembre y la inflación ya superó el 10%. A eso se suma el mayor escándalo de corrupción de la historia del país, que ha provocado la detención de representantes de todo el espectro político y del empresariado.

“El panorama para Brasil se mantiene débil. Lo mejor que podemos esperar es que el PIB se estanque en 2016”, afirma Capital Economics. La firma revisó a la baja su estimación para este año luego de que la oficina de estadísticas informara la semana pasada que el PIB se contrajo 4.5% en el tercer trimestre, frente al mismo período del año anterior, y 1.7% frente a los tres meses previos.

JPMorgan Chase también se encuentra negativo respecto de las perspectivas para Brasil y estima una contracción de 3.2% este año y de 2.5% el próximo. Pero Credit Suisse fue más allá y dijo que el PBI se desplomará 8% entre 2015 y 2017.

Diario Financiero de Chile
Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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