Quebrada de Ihuanco, el primer paso para que Perú tenga su vino de bandera

Es el único vino de quebranta en el mundo, porque solo en Perú crece esta cepa. Su creador, José Moquillaza, dirigió una cata junto a sommeliers y expertos por la Semana del Vino Peruano. Aquí el recuento.

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Por: Richard Manrique

El vino Quebrada de Ihuanco fue el protagonista de una tarde barranquina en el local de Síbaris Resto-Bar. Allí se dieron cita sommeliers y periodistas para catar el único vino de uva quebranta en el mundo. Y peruano, por supuesto, porque esta cepa solo crece en estas tierras.

En la mesa estaban dos presentaciones: el de uvas de portainjerto y el de uvas de pie franco. José Moquillaza, creador del Quebrada de Ihuanco, y Camilo Quintana, dueño del fundo que da nombre al vino, explicaron la originalidad de su propuesta: un vino de quebranta rescatado desde hace cuatro siglos y el primer vino peruano en ingresar al menú de degustación de los restaurantes top.

Se trata de un clarete (ni tinto ni rosé) que rescata mucho de su terruño, ubicado en el distrito San Juan de Ihuanco, en Cañete: una hectárea de parras viejas extendidas sobre una ladera y otras dos en el llano. “El suelo es pedregoso y bastante mineralizado, con presencia de granito y cuarzo. Y como en la vinificación no hay intervenciones de madera y química, la uva tiene no solo los sabores frutales, sino la expresión de su suelo”, contó Moquillaza, antes del descorche por la Semana del Vino Peruano.

Portainjerto
El sommelier Juver Aliaga comenzó con las notas de cata del Quebrada de Ihuanco hecho con uvas de portainjerto. Su primera sensación en nariz fue de muchos aromas dulces, pero no de azúcar residual, sino de frutas rojas como las fresas sobremaduras. Percibió poca presencia del alcohol y mucha frescura. Pero no sintió el mismo dulzor en la boca: encontró más presencia de alcohol y un ligero sabor a miel.

Melina Bertocchi, editora de la revista Sommelier, notó en nariz toques achocolatados, a diferencia de cuando conoció el vino recién embotellado hace un año. Y sintió una evolución hacia las expresiones de frutos secos, como la pecana. En boca, coincidió en los sabores tostados con el chef de Síbaris, Francesco De Sanctis, quien aportó a la cata sus notas de miel oscura, como la panela o la algarrobina.

Pie franco
Marco Castillo, graduado de Wine and Spirits Education Trust, describió al Quebrada de Ihuanco de uvas de pie franco como un vino más oscuro que el anterior. Y si el primero era más aromático en nariz, resaltó en este las mismas notas, pero en tonos más sutiles. Mientras que en boca notó lo contrario: un sabor más intenso.

Para Aliaga, las sensaciones a flores rojas eran muy marcadas. Y algo más silvestre, más herbáceo, pero sutilmente. Era como ir de los frutos rojos del portainjerto a las flores rojas del pie franco.

Bertocchi sintió que el vino va más hacia la acidez al final de boca, mientras que el primero va más a la astringencia (sensación mixta de sequedad y amargor). Para ella, la sorpresa es que las notas de nariz y boca van más a lo cítrico.

Maridaje
La mesa estuvo servida por Francesco De Sanctis, chef de Síbaris Resto-Bar: tartare de ternera, osobuco a la norteña, pizza artesanal y ocas con miel de cabuya. Con cada uno de estos platos, el Quebrada de Ihuanco fue el acompañante perfecto, alcanzando un maridaje más redondo con el vino de pie franco.

“El Quebrada de Ihuanco es el compañero ideal de la gastronomía peruana. Tanto de la cocina de vanguardia, el nicho al cual atendemos ahora, como de la comida del día a día, que es muy sabrosa y rica en carbohidratos y necesita de un vino seco fresco, joven y asequible”, comentó Moquillaza.

Si el vino hecho de uvas de portainjerto sorprendió a chefs y sommeliers nacionales y extranjeros, el Quebrada de Ihuanco de pie franco catapultará la expresión única de la uva quebranta cuando en agosto salga al mercado.

“Este es el primer paso para formar la gran industria de la quebranta e impedir que nuestra cepa reina quede arrinconada por la uva de mesa. En este Semana del Vino Peruano, espero que en el futuro cercano todas las bodegas grandes y medianas comiencen a mirar la quebranta como la gran oportunidad de negocio que es”, dijo Moquillaza. Él ya lo demostró: el vino de uva quebranta está llamado a ser el vino de bandera del Perú.