Jorge González: “Si mi gente falla, debo meterme, también es mi responsabilidad”

Jorge González, gerente general de MC Autos del Perú, le debe a su padre la pasión por los vehículos. Practica el triatlón, deporte que el ejecutivo compara con su rutina laboral.

Desde su primer empleo, hace 22 años, Jorge González ha estado vinculado a la industria automotriz. (Foto: USI)

Por: Shirley Garay Solorzano

Desde su primer empleo, hace 22 años, Jorge González ha estado vinculado a la industria automotriz. Su trayectoria profesional se inició en su natal España, y luego de pasar un periodo en países de Latinoamérica llegó a nuestro país.

Hoy es responsable de la gerencia general de Mc Autos del Perú, distribuidor de las marcas Mitsubishi y Fuso.

¿Qué rasgos considera que lo definen como líder?
Me considero un jefe empático y uno al que le gusta crear equipos de trabajo. No me entrometo, prefiero marcas las directrices y delegar totalmente en mi gente cuando me siento tranquilo.

¿Ha tenido que lidiar con el error en un equipo de trabajo?
A veces he creado buenos equipos y, a veces, malos. No soy perfecto. Cuando sucede, hay que meterse y solucionar los problemas. Creo en dar oportunidades, pero si el líder de una estrategia no tiene las capacidades hay que cambiarlo.

¿Considera que los errores son sobre todo su responsabilidad?
Para mí, el gerente general es responsable de todo lo que pasa en una compañía y tiene que ser consecuente con eso. Si mi gente falla, tengo que meterme y también es responsabilidad mía.

¿Cómo es su dinámica con la gente joven?
Creo que hoy la gente joven está muy preparada. El problema es que los millennials son muy inquietos, quieren llegar velozmente a la cima, se cansan muy rápido y no tienen la paciencia de otras generaciones.

¿Cómo es su rutina laboral?
Soy un obsesionado del deporte, hago triatlón. Aparte, me gusta mi trabajo y le dedico muchas horas. Mi día se basa en entrenar por la mañana, trabajar todo el día, entrenar por la noche y dormir. Me levanto a las 5:30 a.m. y me acuesto a las 9:30 p.m. casi todos los días. Si no eres rutinario, no funciona, igual que en el triatlón.

¿Se considera “workaholic”?
Entro a las 8 a.m. a trabajar y salgo a las 7 p.m., casi doce horas al día. Pero me encanta mi trabajo, he tenido la suerte de hacer siempre lo que me gusta. Eso es una ventaja, me apasionan los autos y trabajar en la industria automotriz.

¿Cómo surgió esa pasión?
Mi papá también trabajó en el sector de autos, así que el tema estaba constantemente en casa y siempre me gustó. No soy un fanático, pero sí me gusta la gestión y el mundo automotor.

¿Cualquier momento del día es propicio para reflexionar sobre asuntos claves del trabajo?
El deporte es una forma de sentirse bien consigo mismo, también es una manera de evadir el estrés laboral. Entonces, muchas de las ideas buenas que ejecuto en el trabajo se me ocurren corriendo. Pero a veces vienen cantando en la ducha o en el tráfico de Lima, que te da tiempo para pensar mucho.

¿Ha logrado un balance entre su vida profesional y personal?
Absolutamente. El empleado que más vacaciones toma en la compañía soy yo, y obligo a todo el mundo a que también las tome. Creo que es fundamental combinar una vida profesional y personal, haciendo lo que sea: deporte o tirándote en el sofá de casa a ver Netflix.

¿Tiene alguna meta o sueño que desee realizar?
Me gustaría seguir montando bicicleta, corriendo y nadando. Creo que en la vida hay que ponerse metas y los microéxitos son los que te llevan al éxito final, que es, en mi caso, sentirme feliz y realizado. Cada año hago un plan con objetivos profesionales y personales. Por ejemplo, todos los años tengo que leer al menos 12 libros.

¿Qué libro está leyendo actualmente?
Estoy leyendo la segunda edición de Harry Potter, por recomendación de mi pareja. Leo de todo, en mi mesilla hay tres tipos de libros: historia, deporte y ficción.