Motivar al empleado no requiere dinero

Los programas de incentivos deben estar ligados a la estrategia de negocio y a la visión de la empresa, opinan los expertos.

Por: Redacción Gestion.pe

El Economista de México
Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

El capital humano es un factor fundamental para que una empresa sea competitiva, pero no todas prestan la suficiente atención a las personas que en ella colaboran y olvidan que en la medida en que están cubiertas las necesidades del empleado, el nivel de concordia entre el trabajo que realiza, sus aptitudes y el grado de compromiso que tiene con los objetivos de la organización aumenta.

De ahí la importancia de implementar programas de incentivos, entendidos como herramientas que mejoran el desempeño de los colaboradores y que ayudan a que la empresa obtenga los resultados que desea, ahorre en costos y tome mejores decisiones.

“Los programas de incentivos deben estar ligados a la estrategia de negocio, a la visión de la empresa y a la calidad; el desarrollo de éstos se debe realizar con base en el reconocimiento del capital humano de la compañía, que será el contexto para otorgar estímulos, en función del logro de objetivos y metas específicos”, comentó Alberto Álvarez Morphy, director general de IncentivAction.

Margarita Chico, directora corporativa de Comunicación de Trabajando.com, enfatizó que los sueldos emocionales son el mejor incentivo para los colaboradores de la empresa: valorar y reconocer públicamente el trabajo de tus empleados, invitarlos a realizar actividades extra oficina como cenas o reuniones y asignarles tareas específicas les genera un sentimiento de identidad y pertenencia, además se elevar su seguridad y autoestima”.

“La motivación sólo se consigue cuando la persona encuentra equilibrio entre sus intereses personales y los de la empresa”, consideró Chico.

Dar inicio a un programa de este tipo no es sencillo, pero tampoco imposible. Según Mónica Venegas, conferencista y consultora empresarial, la manera de hacerlo en primera instancia es implementar un sistema de recompensas.

Un ejemplo sería reconocer las habilidades de un colaborador y permitir que las transmita a sus compañeros o galardonar a aquellos que desempeñen bien sus actividades. La clave está en darles libertad a los trabajadores e incitarlos a proponer sus propias recompensas, destacó Venegas.

¿Estímulo económico o emocional?

Según los expertos, 90% de los directivos considera que las recompensas monetarias propician, por sí solas, un incremento de la productividad laboral, sin embargo, olvidan que hay motivaciones más fuertes que el dinero.

“Un incentivo o reconocimiento va más allá que el salario, de esta manera los trabajadores se comprometen y participan, se sienten motivados y generar comportamiento positivo en la empresa”, expresó Regine Buettner, vicepresidenta ejecutiva de Recursos Humanos de DHL Express Global y Europa.

DHL obtuvo recientemente el premio Top Employers Europa 2014, otorgado por el Top Employers Institute, en reconocimiento a su contribución en el campo de los recursos humanos.

Regine Buettner consideró que los eventos emocionales dan mejores resultados que las retribuciones monetarias, si bien cada trabajador requiere una compensación económica por las actividades que realiza, los reconocimientos o la adquisición de conocimientos (capacitación constante) son la mejor manera de mantenerlos motivados.

La exigencia por sí misma no funciona, por lo que se requiere proporcionar estímulos al empleado para que eleve su productividad. “Cuando las empresas piden a sus colaboradores un esfuerzo extra en su labor cotidiana, quedarse un par de horas adicionales en la oficina o alcanzar objetivos más allá de los establecidos, es necesario que lo hagan a través de incentivos”, coincidió Álvarez Morphy.

Jenny Espinoza, program manager de EAP LatinA, advirtió que uno de los errores más comunes en las empresas es otorgar recompensas a discreción, sin hacer detección de necesidades, lo que genera conductas indeseadas, como la de empleados que pasan más horas en el lugar de trabajo, sin necesariamente estar siendo más productivos.

“Si con un beneficio simbólico, como un aplauso o una distinción educamos a los colaboradores y los apoyamos en la realización de su trabajo, otorguémoslo. Es importante entender qué quiere y qué necesita la gente, responder a sus necesidades en la medida de lo posible”, complementó.

Los expertos recomendaron finalmente a los líderes identificar a trabajadores productivos y entusiastas, con el fin de otorgarles el reconocimiento que merecen en función del trabajo que realizan. De igual manera, es primordial confiar en la gente, darles la oportunidad de demostrar de lo que son capaces.