S&P le quita grado de inversión a Brasil en duro revés para gobierno de Dilma Rousseff

La rebaja de la calificación de Brasil – a BB+, el escalón más alto dentro del grado especulativo, desde BBB- – es un gigantesco revés para Rousseff, quien intenta reactivar a la economía y apuntalar las débiles finanzas públicas.

S&P rebajó la calificación de Brasil a “BB+”, el escalón más alto dentro del grado especulativo, desde “BBB-”.

Por: Redacción Gestion.pe

Sao Paulo (Reuters).- La agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s rebajó la nota de Brasil al grado especulativo, en un duro revés para los esfuerzos del Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff por recuperar la confianza del mercado y sacar a la mayor economía de América Latina de una recesión.

La decisión de despojar a Brasil del codiciado grado de inversión, que se dio con una rapidez mayor que la prevista, probablemente remecerá el jueves a los mercados financieros locales y aumentará los costos de endeudamiento para el Gobierno y las compañías brasileñas.

El país obtuvo por primera vez el grado de inversión en el 2008 y la rebaja de S&P es un gigantesco revés para Rousseff, quien intenta reactivar a la economía y apuntalar las débiles finanzas públicas.

La medida enfriará la confianza del mercado respecto al país y los activos brasileños perderán un financiamiento valioso debido a que muchos operadores no tienen permitido comprar ni retener inversiones que no posean el grado de inversión.

S&P rebajó la calificación de Brasil a “BB ”, el escalón más alto dentro del grado especulativo, desde “BBB-”.

La agencia advirtió hace menos de dos meses que era posible una rebaja, pero la inusual rapidez de la medida subraya la velocidad con la que se ha deteriorado la economía de Brasil. El panorama de la nueva calificación sigue siendo negativo, lo que significa que es posible una nueva rebaja en el corto plazo.

El grado de inversión consolidó a Brasil como una potencia económica durante una década de auge de las materias primas que se desvaneció en los últimos años, debido a una desaceleración de la economía de China, el principal mercado para las exportaciones de Brasil y un importante consumidor de materias primas.

Los efectos secundarios de la rebaja de calificación dependerán de si Brasil conserva el grado de inversión de las otras grandes agencias.

En julio, Moody’s rebajó la calificación crediticia de Brasil al último escalón dentro del grado de inversión.

Para Fitch, la nota soberana de Brasil permanece en “BBB”, todavía dos escalones por sobre el grado especulativo, aunque mantiene una perspectiva negativa.

S&P dijo el miércoles que su decisión se basó en los crecientes problemas políticos que han interferido con la política económica.

“Los desafíos políticos que Brasil enfrenta continúan creciendo, pesando sobre la capacidad y la voluntad del Gobierno de enviar al Congreso un presupuesto del 2016 consistente con una significativa política correctiva señalizada durante la primera parte del segundo mandato de la presidenta” Rousseff, aseguró S&P.

El ministro de Hacienda Joaquim Levy respondió diciendo que el Gobierno enviará en las próximas semanas al Congreso unas medidas propuestas de ahorro para garantizar un superávit fiscal primario en el 2016, un cambio a partir de finales del mes pasado, cuando Rousseff propuso un presupuesto que pronosticaba un déficit.

El ministro de Planificación de Rousseff, Nelson Barbosa, dijo después de la rebaja que el Gobierno seguirá honrando sus compromisos financieros y continuará adelante con los esfuerzos por lograr que el Congreso coopere en las reformas económicas necesarias.

La medida de S&P, no obstante, sorprendió al equipo económico de Rousseff.

“Nosotros no esperábamos una rebaja ahora”, dijo una persona en el Ministerio de Hacienda que solicitó la condición de anonimato, agregando que es demasiado pronto para determinar cómo la decisión afectará a la campaña de austeridad del Gobierno.

Los inversores especulaban si la rebaja serviría como una llamada de atención para que el Gobierno y el Congreso actúen con mayor rapidez sobre esas reformas, o si alentaría a Rousseff a cambiar de estrategia y aumentar nuevamente el gasto para estimular a la economía.

“Ahora que la batalla por conservar el grado de inversión se perdió (…) hay probabilidades de que el Gobierno pueda titubear aún más”, dijo el economista jefe para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos, en una nota a clientes.

En un escenario que viene minando el apetito de los inversores, la pérdida del grado de inversión eleva los costos del endeudamiento para las empresas locales y además podría reducir el flujo de dólares hacia el país. La moneda local, el real ya se ha depreciado más de un 40% en lo que va del año.