Carlos Adrianzén: “La reforma de la administración pública comienza con despidos”

Para el decano de la Facultad de Economía de la UPC, antes de subir sueldos, es necesario reducir la “sobredimensionada” planilla estatal. El principal freno a la inversión pública sostuvo es la estructura institucional porque cada región debe gastar lo que recauda.

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Por: Redacción Gestion.pe

Guillermo Westreicher H.
gwestreicher@diariogestion.com.pe

¿Qué espera del shock de gestión pública anunciado por Castilla?
Mi percepción lamentablemente es medio aciaga. No es la primera vez que un ministro de Economía o premier habla de reforma del Estado. Y normalmente lo hacen con grandes expectativas y tonos altisonantes, diciendo que van a poner orden la administración pública. Muchas veces esos afanes quedan en algunos cambios en el organigrama y dos o tres decretos que hacen muy poco por ordenar ese desmadre que es el sector público no financiero. Castilla no tiene el liderazgo ni la capacidad. Y me temo que tampoco cuenta con la suficiente determinación para arreglar algo tan seriamente descompuesto.

¿A qué se refiere cuando dice ‘descompuesto’?
Según el director general de la policía, el 6% del personal de la institución tienen un delito en su hoja de desempeño profesional, eso es gravísimo. También es preocupante escuchar al Presidente de la Corte Suprema diciendo que no hay jueces corruptos, sino que el sistema se maneja por redes generalizadas de corruptos.

¿El principal problema del sector público es la corrupción?
El principal problema es que tienes una planilla sobredimensionada de cientos de miles de servidores públicos que no deberían seguir allí. No hay forma de mantener un servicio público de primera categoría sin sacar a quienes no tiene la más elemental trayectoria.

¿No será que los bajos sueldos no atraen a buenos profesionales?
He escuchado a mucha gente inteligente decir eso. Pero creo que más allá de la política de salarios si usted pone a la persona más capaz rodeada de pillos, se aburrirá o se volverá pillo. Necesitamos una reforma de la administración pública, que comienza por despidos y luego con eliminación de redundancias, para ahorrar recursos. Por año el sector gasta US$ 60 mil millones, y eso es muchísimo dinero.

¿Por qué dice usted que el ministro Castilla no tiene la capacidad para reformar el Estado?
El ministro controla una proporción pigmea del presupuesto. Las empresas públicas son botines de señoritos pitucos, los gobiernos regionales son pintorescos. Por ejemplo, el gobierno de Cajamarca ha recibido en la última década, solo de la minera Yanacocha, más de US$ 1,400 millones. Pero esa región ya entró en recesión y quedará como el Perú luego de la reforma de Velasco.

¿Se requiere reformar el SNIP para agilizar la inversión en provincias?
El SNIP es un cadáver, es un sistema en el que los peruanos gastamos decenas de millones de dólares. La idea es que el gasto público guarde criterios económicos elementales y se evite la corrupción. Pero los gobiernos regionales quieren carta libre para enriquecerse. Quieren hacer barbaridades con la plata de la gente. No me van a decir que desmantelando el SNIP mejoraremos la inversión pública si los electores elegimos a los más mentirosos.

¿Entonces el problema son los políticos?
El problema es el diseño de la estructura institucional. Toledo es un doctor en educación y un político muy astuto. Creó la descentralización, que era un sentir nacional, y les dio recursos y competencias a administraciones públicas que no tenían capacidad ni para encender la luz. Por esa razón el fracaso ha sido ostentoso. Y García también es responsable. Entregar regalías y canon, en vez de una administración pública que gaste bien, es la mejor manera de dar la espalda a la gente y engañar. La idea fue: Regalamos plata y luego estarán vociferando por más. Eso fue lo que pasó.

¿Qué cambio necesita la estructura estatal?
Cada región debe gastar lo que recauda porque actualmente viven de Lima, de las transferencias que provienen de nuestras contribuciones.