La ruta de las nuevas ideas en función a la creatividad

Isaac Asimov, en un ensayo difundido recientemente, considera que para generar grandes ideas no hay que tenerle temor a la excentricidad ni a la informalidad. El autor dice que también es oportuno una cuota de soledad y cooperación.

Por: Redacción Gestion.pe

Después de 55 años, el ensayo “¿Cómo las personas tienen nuevas ideas?” sobre la creatividad, de Isaac Asimov, padre de la ciencia ficción moderna, salió a la luz hace pocos días atrás. Pese a que las líneas que componen el escrito datan de hace medio siglo, sus recomendaciones siguen vigentes.

Enlazar ideas desconectadas
Las ideas más destacadas surgen cuando las personas adquieren la capacidad de ver más allá de su propio ámbito. Asimov cita como ejemplo a los naturalistas Charles Darwin y Alfred Wallace. Ambos desarrollaron la teoría de la selección natural. Ellos viajaron a los mismos lugares, observaron extrañas especies de plantas y animales y la forma en que variaban de lugar en lugar, refiere diario La Tercera.
Querían una explicación y fallaron hasta que leyeron el “Ensayo sobre el principio de población” de Thomas Malthus: “Entonces vieron cómo la noción de la sobrepoblación y el descarte encajaba con la doctrina de la evolución por selección natural, si se la aplicaba a las especies en general”, anota Asimov.

Es preciso conocer el pasado
Asimov considera que es necesario hurgar en el pasado para imaginar siquiera lo que podría ocurrir de cara al futuro. El autor dice que es clave “estudiar las grandes ideas del pasado para saber cómo se generaron”, puesto que ello es una manera de estimular el proceso creativo.

No tenerle miedo a la excentricidad
Para el autor, aquellas organizaciones que busquen innovar, deben tolerar la excentricidad, debido a que las grandes ideas suelen estar desligadas de lo convencional. Sus creadores, dice Asimov, deben albergar una gran seguridad en sí mismos, ya que deben estar “dispuestos a darles una bofetada a la razón, la autoridad y al sentido común”.

Pensar en solitario
Otro de los planteamientos del escritor hace referencia a la soledad, la cual puede ser indispensable para generar ideas. La “presencia de otras personas sólo puede inhibir ese trabajo, ya que los procesos creativos son embarazosos. Por cada nueva buena idea hay decenas de miles horribles, que, naturalmente, no vas a querer mostrar”, dice el autor.

La cooperación también es oportuna
Luego de pensar en solitario, es oportuno generar un repositorio de ideas en común, de acuerdo al ensayo de Asimov. Para el autor, las sesiones de ‘brainstorming’ solo serán provechosas, si cada persona logra ofrecer su punto de vista en particular. “En primer lugar debe haber un ambiente de relajo y permisividad. El mundo en general desaprueba ser creativo y serlo en público es particularmente malo. Incluso especular en público es preocupante. Por eso los individuos deben tener la sensación de que los demás no lo objetarán. Me parece que cada persona debe estar dispuesta a sonar tonta y escuchar a otras mientras hacen lo mismo”.

No ponerle reparos a la informalidad
En palabras del autor, “la jovialidad, el uso de los nombres de pila, las bromas y hasta un jugueteo relajado son esenciales, no en sí mismos sino porque alientan una voluntad a involucrarse en la locura creativa. Por eso creo que reunirse con alguien en su casa o en un restaurante es más útil que hacerlo en una sala de reuniones”.

No se le paga a la gente por tener buenas ideas
“Las grandes ideas de todos los tiempos vinieron de gente a la que no se estaba pagando por tenerlas, sino que se les estaba pagando por ser profesores, secretarios de una oficina de patentes, funcionarios o ni siquiera se les estaba pagando. Las grandes ideas surgen como asuntos secundarios”, dice Isaac Asimov. “Sentirse culpable porque no se merece el salario ya que no se ha tenido una gran idea es la mejor manera de asegurarse de que ninguna buena idea aparecerá en el futuro”.