El elefante desaparecido, una cinta nacional con dosis de cine negro

La película peruana recibió buenas críticas en el Festival de Toronto. En 2015, estará en los Premios Goya.

Javier Fuentes León dirigió Contracorriente.

Por: Redacción Gestion.pe

Karen Rojas Andia
karen.rojas@diariogestion.com.pe

La historia de Edo Celeste (Salvador del Solar), un escritor de novela negra que recibe pistas sobre el paradero de su esposa siete años después de que ella desapareciera sin dejar rastro, ha cautivado a los críticos en el Festival de Toronto, considerado el segundo después del de Cannes y, en ocasiones, la antesala de los Premios Oscar.

Y es que, con su presentación, “El elefante desaparecido” se colocó entre las diez cintas extranjeras más recomendadas del festival canadiense, y ahora competirá en los Premios Goya de España, en la categoría mejor película iberoamericana.

Su director, Javier Fuentes León, describe el filme como un thriller sicológico “con toques de cine negro”.

El cineasta comenta que la cinta tiene como fuentes de inspiración a películas del mismo corte que se remontan a los años 40, así como a la novela “Los detectives salvajes” (Roberto Bolaño) y al cuento “La continuidad de los parques” (Julio Cortázar). Esas influencias le permitieron a Fuentes León jugar con elementos de misterio, un terreno donde al cine latinoamericano aún le queda mucho por explorar.

Costos
En materia de financiamiento, el filme recibió apoyo del Ministerio de Cultura, a través de los premios DAFO e Ibermedia. “De ahí provino casi la mitad del presupuesto para la película”, precisa. En tanto, para el proceso de postproducción, el aporte de Promperú fue clave.

Pero “El elefante desaparecido” también recibió financiamiento de la empresa privada, gestionado por Tondero, el coproductor de la cinta.

“Es una coproducción entre Perú, Colombia y España”, aclara el director, quien prefiere no hacer estimaciones de taquilla. Pese a ello, está convencido de que a la película le irá bien en el Perú.

EN CORTO
El cineasta Javier Fuentes León narra que varias partes de la cinta se hicieron a distancia, sobre todo, en lo que respectiva a la postproducción. “El editor vive en Los Ángeles, pero la persona encargada del sonido reside en Lima”, acota. No obstante, Internet y, en particular Skype, permitieron a los miembros del equipo contrarrestar la distancia.