En Suecia, hasta Dios recibe dinero por medio de una app

Un número creciente de parroquias suecas ha comenzado a recibir donaciones a través de aplicaciones móviles. La catedral del siglo XIII de Uppsala también acepta tarjetas de crédito.

La aversión de los suecos al dinero en efectivo es cada vez más visible en los datos relativos a la masa monetaria. (Bloomberg)

Por: Redacción Gestion.pe

(Bloomberg).- En la sociedad con menos dinero en efectivo del planeta, hasta Dios acepta pagos digitales.

Un número creciente de parroquias suecas ha comenzado a recibir donaciones a través de aplicaciones móviles. La catedral del siglo XIII de Uppsala también acepta tarjetas de crédito.

El afán de las iglesias por estar actualizadas es el signo más reciente del rápido vuelco de Suecia hacia un mundo sin billetes y monedas. La mayoría de las sucursales bancarias del país dejaron de manejar efectivo; algunas tiendas y museos ahora sólo aceptan plástico; y hasta las personas sin hogar de Estocolmo han comenzado a aceptar tarjetas como pago por su revista.

Si usted va a un mercado de pulgas, lo más probable es que el vendedor le pida que le pague mediante la popular aplicación sueca Swish antes que con dinero en efectivo.

“Hace quince años yo retiraba todo mi sueldo y lo guardaba en mi cartera, así que sabía cuánto me quedaba, pero actualmente nunca llevo dinero en efectivo”, dijo Lasse Svard, vicario en funciones de la parroquia de Jarna-Vardinge, unos 50 kilómetros (31 millas) al sur de Estocolmo.



[¿Pronto sin efectivo? Cantidad de billetes y monedas suecas (coronas) en circulación ha caído a nivel mínimo desde 1990.]

Desaparición
La aversión de los suecos al dinero en efectivo es cada vez más visible en los datos relativos a la masa monetaria. Según Statistics Sweden, los billetes y monedas en circulación disminuyeron hasta un promedio de 56,800 millones de coronas (US$ 6,400 millones) en el primer trimestre de este año.

Fue el nivel más bajo desde 1990 y más de un 40% por debajo de su máximo del 2007 en tanto el ritmo de la disminución se aceleró más que nunca en el año 2016.

Según el banco central, que también analiza si lanza su propia moneda digital, la razón principal de esta desaparición es la innovación técnica.

La vicegobernadora del Riksbank, Cecilia Skingsley, señala que los suecos fueron de los primeros en adoptar tanto los ordenadores personales como los teléfonos móviles (¿se acuerda de aquellos teléfonos Ericsson?), y que los bancos del país se apresuraron a crear estructuras a nivel de todo el sector como tarjetas de débito, tarjetas de crédito y Swish, que tiene 5,5 millones de usuarios y es propiedad de los bancos más grandes del país. Los suecos también parecen confiar en esos sistemas, dijo en una reciente entrevista en Estocolmo.

“Se ha creado una ofensiva de innovación en Suecia para encontrar alternativas al dinero en efectivo rentables y fáciles de usar”, dijo Skingsley. Es probable que “desaparezca más o menos” como medio de pago en el sector privado, dijo.



[Efectivo cada vez más escaso. Billetes y monedas suecas en circulación anotaron su mayor caída el año pasado.]

Pero una sociedad sin dinero no está libre de desafíos o críticas.

Muchos pensionados tienen dificultades para realizar pagos en un mundo online, en tanto los defensores de la privacidad lamentan el hecho de que el estado esté adquiriendo un mayor control sobre lo que hacen sus ciudadanos. También hay preocupaciones sobre la vulnerabilidad de una sociedad sin dinero en efectivo en el caso de un ataque o de grandes apagones.

Parecería que, por ahora, los beneficios –-como costos empresariales más bajos, mayor control sobre los ingresos fiscales y más protección contra los delincuentes-- superan los inconvenientes.

De hecho, los suecos se han vuelto tan reacios al dinero en efectivo que hasta lo han evitado durante el actual régimen de tasas de interés negativas.

“El hecho de que la gente elija tener tan poco dinero en efectivo en sus billeteras a pesar de obtener interés cero en sus cuentas bancarias reafirma aún más la fuerza de esta tendencia”, dijo por teléfono Robert Bergqvist, economista jefe de SEB AB.