Espionaje de Estados Unidos: ¿Una amenaza a su política exterior?

Las revelaciones sobre la vigilancia de la NSA a funcionarios de Alemania, Italia y España siguen causando revuelo. Pero el problema no sería el espionaje, sino la magnitud que tiene, según un excanciller francés.

<b>¿Garantías?</b> En Alemania, funcionarios buscan regular espionaje de EE.UU. (AP)

Por: Redacción Gestion.pe

(Gestión/Agencias).- Las consecuencias del masivo espionaje de Estados Unidos podrían ser críticas en el largo plazo, especialmente respecto a sus aliados, que esta semana reclamaron a la administración de Obama por la interceptación de comunicaciones tan específicas como las del móvil de la canciller alemana Angela Merkel, a funcionarios de Italia, Francia y España.

Según un reporte de AP, a pesar de que el presidente de EE.UU. ha defendido repetidas veces las operaciones de vigilancia ante los gobernantes de Rusia, México, Brasil, Francia y Alemania, el malestar prevalece.

Por ejemplo, durante la visita del Secretario de Estado, John Kerry, a Roma y París para mantener conversarciones sobre Siria e Irán, tuvo que afrontar la indignación de sus mandatarios y la de la opinión pública.

“En el corto plazo, Obama y Kerry intentan apaciguar el enfado internacional que ocasionaron las filtraciones de documentos secretos que efectuó Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos”, se lee en el informe de AP.

Sin embargo, “en el largo plazo, las revelaciones de Snowden sobre las tácticas de la NSA —entre éstas las supuestas escuchas a los teléfonos celulares de 35 gobernantes en el mundo— amenazan con socavar la política exterior de Washington en diversas áreas”, continúa la agencia de noticias.

Celosos
Pero el problema de fondo no sería realmente el espionaje. “La magnitud del espionaje fue lo que nos dejó estupefactos”, dijo el martes el excanciller francés Bernard Kouchner, en una entrevista radiofónica. “Seamos honestos, nosotros también espiamos. Todos espían a los demás. Pero no tenemos los mismos medios que Estados Unidos, lo cual nos pone celosos”.

Otro ejemplo es el embajador británico en Líbano, Tom Fletcher, quien dijo esta semana en Twitter: “Yo trabajo con la idea de que más de seis países espían mi teléfono. Es cada vez más inusual que los diplomáticos digan algo delicado por teléfono”.

Y Estados Unidos, a pesar de que Alemania lo acusó de haber ido “demasiado lejos” por vigilar “a los amigos”, no sería el único espía. Madeleine Albright, secretaria de Estado durante el gobierno de Bill Clinton, recordó que el embajador francés en la ONU le preguntó sobre algo que había dicho en una conversación privada (que al parecer los franceses habían interceptado).

Ayer, en una reunión de los líderes de la Unión Europea, se votó a favor de mantener un acuerdo transpacífico con Estados Unidos, a pesar de las protestas por el espionaje. De hecho, Francia y Alemania insisten en elaborar “nuevas reglas de vigilancia” con EE.UU. este año. ¿Se verán realmente afectadas las relaciones diplomáticas o simplemente se buscará generar más concesiones de espionaje entre estas potencias?