Editorial: Se acabó el recreo

“Aumentar la sensación en la población de que todo se resuelve saliendo a las calles no es positivo”.

Por: Redacción Gestion.pe

COMUNICACIÓN. Ad portas de iniciarse el nuevo gobierno es importante que las autoridades sean cuidadosas con lo que dicen, con lo que hacen y con las formas que usan para ello, pues, de lo contrario, pueden terminar generando efectos no deseados.

El día miércoles el presidente electo Pedro Pablo Kuczynski estuvo en La Oroya y pidió a los trabajadores hacer una marcha al Congreso para pedir “que no dejen morir” el complejo metalúrgico. Sus palabras fueron tan arriesgadas que ayer, tanto él como sus vicepresidentes tuvieron que darles contexto y explicar que se busca evitar conflictos sociales y que el Ejecutivo le pedirá al Congreso que prorrogue la ley que vence el 27 de agosto para poder tener tiempo de encontrar nuevas salidas.

Lo cierto es que aumentar la sensación en la población de que todo se resuelve saliendo a las calles no es positivo, pues hoy puede ser una marcha pacífica y mañana un cierre de carreteras.

Tampoco genera estabilidad que las declaraciones del presidente u otros miembros del partido necesiten ser explicadas o “traducidas”. Lamentablemente, en las últimas semanas estamos viendo mucho de eso. Por ejemplo, el congresista Carlos Bruce dijo que no van a perder el tiempo investigando al gobierno saliente y dejó la percepción, que puede no ser cierta, de que existe una vinculación entre el gobierno de Humala y el de PPK. A manera de precisión, el primer vicepresidente Martín Vizcarra se ha mostrado a favor de la creación de una megacomisión que realice dicha
investigación, aunque pidió definir los temas a investigar.

Quienes conocen la trayectoria de PPK saben que tiene un sentido del humor muy particular, irónico y hasta ácido en algunas ocasiones, pero no siempre es entendido y muchas veces puede ser malinterpretado, por lo que en su nuevo cargo de mandatario debería tratar de reducir el uso de su humor.

Es momento de recordarle a los integrantes del próximo gobierno, que el gran problema de sus antecesores ha sido la comunicación y en este primer mes parecen pecar del mismo problema. Si al interior requieren de traductores y no logran salir con un discurso unificado, la comunicación frente a terceros será más difícil. Llegó el momento de entender que se acabó el recreo, es decir, la campaña.

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