Editorial: Para salir de abajo

Editorial de Gestión. ”Se prevé una reactivación inmobiliaria. La reacción de los empresarios a la medida ha sido positiva”

Por: Redacción Gestion.pe

MIVIVIENDA. El enfriamiento de la economía se ha ensañado con la construcción, pues, a diferencia de otros que todavía crecen (a duras penas), este sector lleva varios trimestres en recesión. Además, ha arrastrado consigo a numerosas industrias vinculadas –cemento, pinturas, vidrio, madera, metalmecánica, fi erros, etc.– y también a la actividad inmobiliaria, pues la menor demanda ha elevado el stock de propiedades disponibles para la venta, en especial de viviendas.

Según empresarios inmobiliarios, las ventas de viviendas han caído de 44,000 anuales en el 2012 y 2013, a entre 20,000 y 22,000, una situación que en gran parte se explica porque las familias están siendo más cautelosas al momento de tomar la decisión de compra, puesto que se trata de un compromiso de muy largo plazo. La falta de incentivos solo empeoraba la situación.

El anterior Gobierno intentó nuevos esquemas para promover la construcción y venta de viviendas, pero no funcionaron. El actual ha tenido que dar marcha atrás en los cambios aplicados a Mivivienda –se habían reducido los rangos y los montos del Bono del Buen Pagador– y ahora elevó hasta S/ 300,000 el precio de las viviendas consideradas dentro de los beneficios del programa.

¿Qué efectos tendría esta medida? En primer lugar, se prevé una reactivación inmobiliaria. La reacción de los empresarios ha sido positiva y algunos esperan que en 60 días las ventas de viviendas alcancen las 900 unidades (suponemos que a nivel nacional). Las estimaciones iniciales están centradas en Lima y, gracias a la modificación, el porcentaje de viviendas nuevas disponibles se ha elevado en casi todos los distritos, así como en el Callao.

Una vez que el stock se reduzca hasta niveles normales, se podría esperar el inicio de nuevas construcciones –por ahora, a muy pocos se les ocurriría arrancar nuevos proyectos cuando todavía tienen tantos departamentos por vender–.Ello dependerá de la rapidez con que se vendan las unidades disponibles, y cuando comiencen a edificarse nuevas, las actividades vinculadas también empezarán a reactivarse.

Si esta esperada recuperación camina en paralelo con la reconstrucción de El Niño costero y, dentro de unos meses, con las obras de Lima 2019, una parte de la economía habrá vuelto a moverse. Habrá que ver cómo reaccionan las familias para constatar si el optimismo de las inmobiliarias y el Gobierno está justificado.