El editorial de Gestión: "El último trazo del mapa del Perú"

De los tres puntos en disputa sobre los cuales sentenció la Corte Internacional de Justicia de la Haya, se podría decir que el Perú perdió uno claramente, ganó otro y el tercero quedará a interpretación del lector.

(Reuters)

Por: Redacción Gestion.pe

LÍMITES. Después de una espera de 6 años, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya le entregó al Perú, irrevocable e inapelablemente, un pedazo de mar que estaba bajo soberanía chilena.

Concretamente, alrededor de 50,000 km cuadrados, más del 70% del territorio en disputa, pasaron a manos peruanas. Con esta sentencia, el Perú termina – según todo parece indicar- de definir sus límites territoriales casi 200 años después de su independencia.

La nueva frontera marítima establecida por la CIJ traza una línea paralela desde el Hito Uno por 80 millas hacia alta mar; y a partir de ese punto, una bisectriz equidistante a ambos países hasta las 200 millas.

De los tres puntos en disputa, entonces, se podría decir que el Perú perdió uno claramente, ganó otro y el tercero quedará a interpretación del lector. En primer lugar, se desestimó la demanda peruana de establecer como nuevo punto de partida para la frontera marítima el Punto 266 o Concordia en vez del Hito Uno.

Se le concedió al Perú el trazado de una línea equidistante, pero no desde el punto de partida (como argumentaba el Perú que debería ser), sino desde un nuevo punto 80 millas en paralelo al punto de partida.

Es decir, las primeras 80 millas quedarán tal como estaban –como pretendía Chile con las primeras 200 millas- y, a partir de ese punto, se aplicará la solución propuesta por Perú. Finalmente, la nueva frontera trazada incluye el llamado “triángulo externo” como zona económica exclusiva del Perú.

A pesar de haber obtenido el mayor territorio en disputa, queda claro que el que mantiene Chile es de mucho mayor riqueza natural y económica.

Tanto es así que, según el ministro de Interior chileno, Andrés Chadwick, “prácticamente casi el 100% de la actividad pesquera [chilena] quedó debidamente resguardada y protegida”.

Este nuevo escenario, sin duda, debe llamar a una nueva revisión sobre el ordenamiento pesquero en la zona por parte del Ministerio de Producción a fin de maximizar el potencial económico del país.

Es preciso resaltar la diplomacia y profesionalismo con que ambas partes han llevado a cabo todo el proceso desde su inicio en el 2008 hasta la decisión bilateral de acatar el fallo. Tanto Chile como Perú han demostrado un profundo respeto hacia el otro así como hacia el derecho internacional y sus instituciones.

No obstante, son preocupantes las palabras del mandatario chileno acerca del triángulo terrestre comprendido entre el Hito Uno y Concordia. Según el presidente del país vecino, el fallo de la CIJ también tendría implicancias sobre las fronteras terrestres de ambos países.

De acuerdo a lo dicho por él, “la confirmación por parte de La Haya de que la frontera marítima comienza en el paralelo del Hito Uno ratifica el dominio sobre el triángulo terrestre respectivo”.

Las fronteras terrestres, como se recordará, están fuera del alcance del fallo de la CIJ, que tenía la misión de resolver únicamente el límite marítimo entre ambos países. Sería una pena que la resolución de un conflicto sea el comienzo de otro.

Quedan algunos asuntos pendientes, como la ubicación exacta del Hito Uno, que deben resolver ambos países. Sin embargo, confiamos en que la implementación del fallo se hará de forma conjunta y pacífica.