Mohamed El-Erian: mercados están enviando señales a Theresa May sobre el Brexit

Dadas las circunstancias actuales en el Reino Unido, los acontecimientos recientes agravan el riesgo de una estanflación, esto es, el crecimiento de la inflación en un momento de contracción del dinamismo económico.

Theresa May. (Foto: AFP)

Por: Redacción Gestion.pe

(Bloomberg).- Durante los diez últimos días importantes activos financieros del Reino Unido han registrado cambios notables. Si la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, ignora estas señales del mercado, puede que su Gobierno tenga que hacer frente al regreso prematuro de uno de los grandes problemas de la política económica: la tendencia estanflacionista.

Hacia finales de la semana pasada, la libra había caído a menos de US$ 1.22, principalmente como reacción a los discursos en la conferencia anual del Partido Conservador y en particular al triple mensaje que hacía referencia a un “Brexit duro”, atacaba a “las élites internacionales” y criticaba las políticas del Banco de Inglaterra.

Al mismo tiempo, la rentabilidad del bono soberano británico a 10 años continuaba su avance reciente, alcanzando 1.15% el 14 de octubre y agravando el temor a una postura política que aún depende excesivamente de la política monetaria.

Este tipo de reacción del mercado se corresponde con una pérdida de la confianza en la capacidad de los políticos de contener el avance de acontecimientos desfavorables tanto en la cuenta comercial como de capitales de la balanza de pagos del país.

Es una reacción lógica ya que las declaraciones políticas de los responsables del Gobierno en la conferencia anual señalaron alteraciones importantes al régimen comercial del Reino Unido, podrían desacelerar el flujo de capitales de inversión e inadvertidamente podrían fomentar la repatriación y la fuga de capitales. Esto podría ocurrir pese a que el déficit importante en la cuenta corriente del Reino Unido requiere una financiación significativa mediante entradas netas de capital privado.

Sería prematuro buscar consuelo en el único indicador de mercado positivo, el avance del índice británico de renta variable FTSE 100 a casi un nivel récord en los últimos 10 días. Medido en casi cualquier otra moneda, el rendimiento del índice respecto de otros indicadores mundiales ha sido malo.

Todo esto no importaría demasiado si no fuese por el posible impacto en la economía.

Dadas las circunstancias actuales en el Reino Unido, los acontecimientos recientes agravan el riesgo de una estanflación, esto es, el crecimiento de la inflación en un momento de contracción del dinamismo económico. Mientras tanto, la capacidad del Banco de Inglaterra para actuar como contrapeso está limitada por las presiones del mercado en la estructura de los tipos de interés del país y la depreciación de la moneda.

Puede que al Gobierno le resulte atractivo continuar con su actual retórica política, para ganar adeptos desilusionados tanto del Partido Laborista como del Partido de la Independencia UKIP, pero los responsables deberían prestar atención a un mensaje muy sencillo de los mercados financieros: no es buena idea apuntar hacia un desmantelamiento de los fundamentos económicos y financieros tradicionales sin proponer al mismo tiempo una alternativa creíble e integral.

Cuanto más tiempo continúe promocionando el Gobierno el primer mensaje sin dar detalles de una dirección explícita de sus planes futuros, mayor será el riesgo de estanflación para la economía del Reino Unido en un momento de incertidumbre estructural importante.