IE Business School: América Latina debe aumentar sus superávits fiscales para reducir fuertes costos de las intervenciones cambiarias

Fernando Fernández, profesor de la escuela de negocios española, aseguró que esta es “la medida más eficaz” frente al gasto que genera la compra de dólares, que sumó este año 14,000 millones de dólares en la región.

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Por: Redacción Gestion.pe

Los gobiernos de América Latina deben aumentar sus superávits fiscales y/o disminuir sus déficits para “hacer espacio en sus economías” con el objetivo de reducir las pérdidas sufridas por los bancos centrales producto de sus intervenciones en el mercado cambiario para evitar la depreciación del dólar.

Así lo consideró el profesor del IE Business School, Fernando Fernández, al indicar que esta medida es la más eficaz para lograr ese propósito, aunque también “la más difícil de gestionar”. Señaló, en ese sentido, que las intervenciones le han costado a los bancos centrales latinoamericanos cerca de 14,000 millones de dólares en el 2012.

“Ese coste es el resultado de la política monetaria de Estados Unidos, de la decisión de la Reserva Federal de inyectar liquidez y de bajar los tipos de interés para sanear el sistema bancario”, explicó.

Indicó que como consecuencia de ello, cuando países como Perú, Colombia, Brasil y Chile intentan evitar la caída del dólar comprando esa moneda, “lo que hacen es inyectar liquidez en sus economías”. Este hecho dijo genera un impacto inflacionista, que los bancos centrales buscan evitar neutralizando las intervenciones cambiarias mediante la venta de bonos.

“El problema es que al final el banco central se queda con bonos de Estados Unidos que pagan 1%, por lo que tienen que financiar eso vendiendo bonos de sus propios países o de sus bancos centrales al 5 o 6%. Ese diferencial es lo que explica que en esa operación los bancos centrales pierdan los 14,000 millones de dólares”, argumentó.

Añadió que las otras dos alternativas para evitar esas pérdidas son: aplicar un sistema de tipo de cambio flotante, que permite que “las monedas se ajusten en parte y que parte del coste se vea asumido por la propia divisa”; y combatir las presiones inflacionistas, haciendo que los mercados de formación de precios sean libres y eficientes, de tal manera que el banco central no tenga que esterilizar las intervenciones cambiarias.