BlackRock: Buscando refugio de la tormenta

Los mercados siguen enfrentando dificultades con las disminuciones en las ganancias y las condiciones en deterioro de los mercados crediticios, aunque al menos se percibió cierta estabilidad en la moneda de China.

Por: Redacción Gestion.pe

La semana pasada, continuaron desplomándose las acciones. El índice Dow Jones Industrial Average cayó un 2.19% y cerró la semana en 15.988, el índice S&P 500 descendió un 2.18% y cerró en 1.880 y el índice Nasdaq Composite disminuyó un 3.34% y cerró en 4.488. En cuanto a la renta fija, el rendimiento de las letras del Tesoro de referencia de los EE.UU. a 10 años cayó del 2.11% al 2.03%, con el consiguiente aumento del precio.

Los mercados siguen enfrentando dificultades con las disminuciones en las ganancias y las condiciones en deterioro de los mercados crediticios, aunque al menos se percibió cierta estabilidad en la moneda de China.

Pero las pérdidas fueron generalizadas y crudas
Las acciones estadounidenses de baja capitalización ahora ingresaron en un mercado bajista; la biotecnología, un popular mercado de impulso, disminuyó más del 30% respecto de los niveles más altos del verano pasado; y las acciones en China sufrieron un leve mercado bajista, con un descenso del 20% en apenas dos semanas. El jueves, ofreció algo de alivio un repunte en las acciones estadounidenses, pero las acciones no pudieron conservar sus ganancias y sufrieron grandes pérdidas el viernes.

Como era de esperar, ahora los inversionistas se preguntan qué deben hacer a continuación. No es de extrañarse que muchos estén buscando la comodidad de los denominados “vehículos de inversión seguros” como las letras del Tesoro a largo plazo. En cuanto a las acciones, es probable que continúe el aumento en la volatilidad, lo que nos conduce a favorecer temas como la calidad (es decir, las compañías con ganancias menos volátiles y poca deuda), así como las estrategias diseñadas para minimizar la volatilidad.

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Esta vez, el epicentro estuvo en los EE. UU
A diferencia de la semana anterior, China no fue el claro catalizador de la venta masiva de la semana pasada. Si bien las acciones chinas mantuvieron su volatilidad, tanto la moneda como los datos económicos fueron más alentadores. Asimismo, el Banco Popular de China compró agresivamente el renminbi chino en el mercado extraterritorial el día martes, lo que ayudó a estabilizar la moneda y derrumbó los márgenes entre los mercados de divisas territoriales y extraterritoriales, un acontecimiento inquietante durante la primera semana del año. En el frente económico, mostraron signos de mejoría tanto las exportaciones como los precios al consumidor de China.

En cambio, otros dos factores impulsaron el declive. En primer lugar, continúa el descenso de las estimaciones de ganancias. En los Estados Unidos, se espera una caída de más del 5% en las ganancias del cuarto trimestre para las compañías S&P 500, en comparación con expectativas de un descenso del 0.6% al comienzo del trimestre. Esta sería la primera vez desde el 2009 que las ganancias se contraen durante tres trimestres consecutivos. Aunque las compañías del sector de energía han sido un gran obstáculo para las ganancias, todos los sectores han tenido revisiones negativas desde el cierre del tercer trimestre.

Además, la venta masiva de acciones coincide con otros indicios de estrés en los mercados crediticios. La semana pasada, Standard & Poor’s advirtió que el triple de las compañías se encuentran en riesgo de descender de calificación en vez de subir, la mayor proporción desde el 2009. Si bien gran parte del deterioro se concentra en las compañías de energía y minería, las cuales luchan contra la caída del precio de los productos básicos, el temor es que el daño se extienda más allá de las compañías de recursos naturales.

Dónde esconderse
Como era de esperar, estando los activos de mayor riesgo bajo presión y la volatilidad en su nivel más alto desde septiembre del año pasado, los inversionistas siguen refugiándose en la seguridad de los bonos del gobierno. La rentabilidad de los bonos del Tesoro de los EE.UU. a 10 años tocó el 2% la semana pasada, el nivel más bajo desde mediados de octubre. Fue incluso más baja la rentabilidad de los bonos alemanes y japoneses a 10 años: 0.54% y 0.20%, respectivamente.

También están en declive las tasas de interés a corto plazo, lo que genera ganancias en el tramo corto de la curva de rentabilidad. Esta tendencia se aceleró el viernes, después de otra semana más de cifras débiles en las ventas minoristas. Ahora que el crecimiento mundial se ha puesto en duda, la volatilidad va en aumento y el consumo es errático en los EE.UU., disminuyen las probabilidades de que la Reserva Federal aumente la tasa de interés en marzo, del 50% a fines de diciembre al 27% actual.

Para los inversionistas que desean mantener la exposición a la renta variable, destacaríamos estrategias como la de mínima volatilidad, que, como su nombre lo indica, está diseñada explícitamente para mitigar el impacto de los altibajos del mercado. Este enfoque probablemente resultará más efectivo en un entorno donde la volatilidad se encuentre en aumento debido a las preocupaciones sobre el crecimiento mundial, en vez de otros factores, como las tasas en alza. Además, los inversionistas deberían tender hacia las acciones con alta rentabilidad financiera, bajo apalancamiento y constancia en las ganancias, comúnmente denominadas como temáticas de calidad. En un mundo en el que la convicción se desploma, es probable que el mercado aplique una prima adicional a la constancia.