Eduardo Morón: “En la oficina soy un conciliador, pero en el aula soy quien pone los retos”

Para el presidente de Apeseg, lo esencial es mostrar integridad. El también catedrático destaca que la persistencia de sus alumnos es clave para escalar, más allá de las cualidades con las que hayan nacido.

“Yo era, como la mayoría de los peruanos, un consumidor pasivo de seguros”, dice Eduardo Morón. (Foto: Manuel Melgar).

Por: Luis León Romaní

Detrás de la presidencia de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg) está Eduardo Morón, un apasionado economista que confiesa, con firmeza, que su más grande pasión es la docencia universitaria, rol en el que viene desempeñándose más de 27 años.

Asimismo, confiesa que en sus momentos libres practica tenis, un deporte sobre el cual se siente atraído porque, según indica, juega mucho la persistencia.

¿Cómo llegó a la presidencia de Apeseg?
Yo siempre digo que se equivocaron (risas). Soy el primer presidente independiente después de más de cien años de existencia de la asociación, que no representa a ninguna compañía de seguros, pues me desempeño como profesor.

¿Es consumidor de seguros?
Yo era, como la mayoría de los peruanos, un consumidor pasivo de seguros. Uno acumula su patrimonio y debe protegerlo porque ha costado. Además no solo lo goza uno, también los hijos. Hoy puede haber salud y trabajo, pero eso no está seguro.

¿Aporta la docencia en su labor como presidente gremial?
En la parte comunicacional sí, porque aquí tienes que hablar de cosas complejas que hasta ahora trato de entender. Ahora bien, mi mejor preparación la obtuve en Colombia como economista jefe del Fondo Latinoamericano de Reservas, ahí fui presidente del Banco Central. Aprendí a negociar hacia dentro, hacia fuera y comunicarlo.

¿Cómo difieren los roles en el aula versus los de la oficina?
Son muy diferentes. En la Apeseg tienes un rol distinto, hay una preocupación por representar una posición. Entonces tu trabajo es de negociador, así que soy un conciliador, pero en el aula soy quien pone los retos a los muchachos para desafiar sus capacidades.

¿De qué valores no puede prescindir un profesor y un presidente gremial?
Creo que en ambos casos lo principal es la integridad, en la docencia y la asociación. Uno trata de construir una imagen íntegra con valores que quieres que los alumnos aprecien y traten de reproducir. Y desde el gremio uno quiere que la propuesta que representa también sea íntegra, pensando en la gente, y eso siempre exige mucha honestidad académica.

¿Qué clase de jefe es?
Trato de ser sumamente horizontal, muy motivador, también con mis gerentes. Me gusta imponerles retos y que se sientan orgullosos de alcanzarlos, pues nuestra tarea involucra un tema complejo para el 99.9% de la población. Entonces exige ser muy conscientes de eso y hablar en sencillo, sobre todo en un país donde el nivel de aseguramiento está en la cola de los países regionales.

¿Qué actividades gusta hacer en sus ratos libres?
Ser superordenado para estar con la familia en la noche. Nos gusta tener espacios para salir a comer. Aunque también es una lucha, porque yo trato de que nos escapemos a buscar nuevos restaurantes y ellos escogen el mismo plato de siempre.

¿Practica algún deporte?, ¿qué hace en sus ratos libres?
Hago un poco de tenis, antes practicaba mucho más. Lo que me atrae de este deporte es que juega mucho la persistencia. Es como cuando mis alumnos más persistentes logran grandes cosas, sin depender de las cualidades con las que hayan nacido.

Por su profesión, ¿es un lector asiduo?
Sí, y leo de todo, no solo sobre economía pues me aburriría. Me gustan mucho la novela latinoamericana. Mis autores favoritos son Gabriel García Márquez y José Gabriel Vásquez. Del segundo me gusta “El ruido de las cosas al caer”.