“El Gasoducto Sur Peruano debe financiarse con el negocio del poliducto de líquidos”

El exministro de Energía y Minas calculó que el 75% del negocio recae en los líquidos y sólo el 25% en el gasoducto, de modo que los peruanos no deberíamos asumir los riesgos con las tarifas de luz. Sin embargo, está en duda si el proyecto considera la construcción de un poliducto.

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Por: Richard Manrique Torres

El exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, planteó que el costo del nuevo Gasoducto Sur Peruano se traslade al poliducto de líquidos, pues representa el 75% del negocio, y con este esquema los peruanos no financiarían la obra con las tarifas de electricidad.

Calculó, en base a las cifras de Camisea, que diariamente viajan unos 7.5 millones de dólares por el poliducto y más de 2.5 millones de dólares por el gasoducto. Sin embargo, en el caso del Gasoducto Sur Peruano recientemente aprobado por el Congreso no queda claro si se contempla la construcción de un poliducto, siendo éste el corazón de negocio de la petroquímica del sur.

“En términos económicos el gran beneficiario es el poliducto. Entonces, al financiar el gasoducto estaríamos haciendo que el consumidor pague la seguridad del productor ante cualquier accidente. Más razonable es que los costos de la seguridad se asuman en proporción a los beneficios y no sólo a los daños. Esto permitiría pasarle gran parte del costo al poliducto, lo que no afectaría a las tarifas eléctricas ni al precio del gas”, explicó.

Dudas
El proyecto de ley propone lo siguiente para una parte de la obra: “un gasoducto y un poliducto comprendidos desde la Planta de Procesamiento de Camisea hasta la Estación de Compresión Chiquintirca, del Sistema existente, que brindará redundancia al sistema existente e incrementarán la disponibilidad del sistema de transporte de gas y/o líquidos”.

Pero después deja en duda la construcción de un poliducto hacia el sur: “Un gasoducto y/o poliducto comprendido desde el Sistema existente hasta Anta, en la región Cusco, que esté en capacidad de suministrar gas natural a la futura Central Térmica de Quillabamba y a la costa sur del país. El gasoducto hasta la zona de Anta será considerado como parte del Sistema de Seguridad Energética y, por tanto, se sujeta a los criterios de pago de dicho sistema.”.

¿Seguridad energética?
Herrera Descalzi sostuvo que no tiene sentido hablar de seguridad energética si sólo se contempla darle seguridad al gasoducto del centro (Camisea) con la alternativa del Gasoducto Sur Peruano y no así al poliducto existente, siendo éste último un blanco más fácil para los narcoterroristas.

“A nosotros nos asusta el accidente sobre el gasoducto, porque de ese gas depende la generación eléctrica y el parque vehicular. Ese es el sentido del consumidor preocupado por el evento. Pero también se afecta el productor porque deja de vender. Y si se hace un proyecto de seguridad energética es imposible darle seguridad en el gasoducto y no al poliducto”, alertó.