Denominación de origen Pisco: no se puede estar en la procesión y repicando las campanas

El artículo considera apropiado que ningún productor autorizado a utilizar la DOP participe, bajo la categoría de aguardientes de uva, en el “Concours Mondial de Bruxelles” a celebrarse próximamente en Chile.

Por: Redacción Gestion.pe

José Antonio Olaechea
Abogado

En reciente artículo de opinión, aparecido en este diario el 4 de julio del presente, el Sr. Jorge Vega Castro, profesor de economía de la PUCP, hace una serie de reflexiones en torno a la denominación de origen Pisco, en adelante DOP.

El artículo considera apropiado que ningún productor autorizado a utilizar la DOP participe, bajo la categoría de aguardientes de uva, en el “Concours Mondial de Bruxelles” a celebrarse próximamente en Chile. Posición con la que estamos de acuerdo. Estima el artículo que este concurso “ha hecho un cambiazo de reglas impropio para un certamen que dice llamarse mundial”, y luego alude que los eventos internacionales suelen regirse por pautas que se aplican a todas las naciones por igual y no por las reglas que imponga el país anfitrión.

Discrepamos con el concepto del “cambiazo” señalado en el párrafo anterior. No existe cosa parecida a una carta universal de los eventos internacionales para juzgar alcoholes: vinos, espumosos, aguardientes, etc., por el contrario, en nuestros países rige el principio de la aplicación territorial de la ley, por la cual, las leyes tienen un alcance territorial y todos aquellos actos (i.e. concursos) que se celebren en esa jurisdicción estarán sometidos a la ley correspondiente. Pretender castigar al concurso por aplicar la ley chilena es írrito, el problema está por otro lado.

Existe en Chile una legislación que consagra el plagio de ciertos productores chilenos a la DOP, excluyéndonos de ese territorio. Al buscar sancionar al concurso lo que se pretende es matar al mensajero. El problema es otro.

Luego, el artículo señala “esta situación ha gatillado otro debate más importante referido a las exportaciones REGULARES de Pisco a Chile”. Es necesario precisar que el artículo parte de una premisa equivocada. No existen exportaciones “regulares” de Pisco a Chile, lo que ha habido es exportación de aguardiente por unos pocos productores autorizados a utilizar la DOP a Chile.

Ya en el cuerpo del texto del artículo, se pretende justificar en forma contradictoria la posición inicial sobre por qué no debíamos ir al concurso en Chile como aguardiente y sí deberíamos exportar a Chile como aguardiente. ¿Cómo? Lo anterior es como decimos los abogados, un “contradictio in terminis”, un oxímoron.

Luego a través de una serie de hipérboles sobre la grandeza del Pisco, y el concepto de lo que para el artículo es una DOP, señala que la prohibición de exportar Pisco peruano como aguardiente afectaría el progreso de la industria nacional y la DOP. Concluye el artículo haciendo una serie de especulaciones numéricas sobre las ventas de Pisco en el Perú, en el extranjero, ventas de aguardiente peruano a Chile y las ventas del aguardiente chileno en el mundo.

Gracias a la estabilidad económica de los últimos 25 años, al buen trabajo de los productores peruanos, al excelente apoyo de Promperú, ha habido un importante crecimiento en la elaboración del Pisco, ampliándose el mercado nacional e internacional. Sin embargo, no creemos que el futuro del Pisco esté ligado a la venta de este producto como aguardiente, hacerlo es devaluarlo frente a imitadores.

La DOP es intrínseca al Perú, nuestro país posee las razones esenciales para su titularidad, las bases argumentales: geográficas, de producción e históricas nos pertenecen, como a ningún otro país del mundo. En el Perú, desde hace muchos años existen cientos de productores dedicados a elaborar Pisco. El único mercado relevante en el que nuestra bebida de bandera no puede entrar con su nombre es la República de Chile y esto en razón a que es el único país del mundo que, a falta de utilizar algún bello nombre local, que les sobran, los pocos productores que lo elaboran han decidido copiar este peruanísimo nombre.

Insistir con exportar nuestro Pisco como aguardiente so pretexto que se trata del 30% del mercado de exportación tal como señala el artículo, es un argumento feble, es perder, justamente, el diferenciador que nos permite llegar al otro 70% del mercado mundial. Es vender el presente por el futuro, en suma, es vender la primogenitura por un plato de lentejas.

Es importante comprender que la DOP es un concepto netamente jurídico con efectos reales sobre la actividad económica, que busca, entre otros, evitar que copias o imitaciones puedan burlar su innata exclusividad. Hay que agregar que en derecho aquello que no se usa se pierde. El abandono del nombre Pisco por el de aguardiente sin duda perjudica la estabilidad y solidez de la peruanísima DOP. El llamar aguardiente al Pisco sometiéndolo a la ley chilena, lo devalúa y perjudica nuestros bien ganados derechos internacionales a dicha denominación.

Es y ha sido nuestra posición la defensa y la promoción de la DOP, propiedad de la Nación. Los productores tenemos que solicitar autorización a las autoridades competentes (Indecopi) para su uso que supone el cumplimiento de reglas esenciales por los productores. Quien elabora Pisco debe ser respetuoso de la DOP y debe cumplir con utilizar las uvas pisqueras, con el proceso de elaboración y rotulado especificado por la regulación pertinente.
Las DOP son por esencia exclusivas a un área geográfica y excluyentes de productos de otras áreas geográficas que quieren copiarlas, imitarlas, indicar que son similares, etc.

El Indecopi debe proteger la DOP, que como queda dicho, es de todos los peruanos. Debe evitar que productos autorizados a utilizar el nombre Pisco sean exportados con el nombre de aguardiente o destilado de uva, sometiéndose a legislaciones extrañas que rechazan y compiten con nuestra DOP. Debemos evitar la relativización del claro, histórico y exclusivo derecho que tiene el Perú a la DOP.

El Pisco, vaya donde vaya, tiene que ir con ese nombre, pretender que según la ocasión pueda ir como Pisco o como aguardiente como sostiene el artículo bajo comentario es absurdo. Como dice el viejo refrán “No se puede estar en la procesión y repicar las campanas”.